Author - José Raúl Vargas Feliz

Alianza Cristiana Dominicana

Alianza Cristiana también advierte sectores buscan impunidad en Código Penal

Santo Domingo. Miércoles, 23 de marzo de 2022. La Alianza Cristiana Dominicana (ACD) se sumó este miércoles a las voces de quienes advierten una falta de voluntad política real de aprobar el Código Penal, buscando impunidad y no asumir compromisos de campaña hechos con la vida y salud de las mujeres.

En este sentido, las personas católicas, bautistas, episcopales y de diversas tradiciones evangélicas, metodistas y pentecostales que conforman esta entidad criticaron el estancamiento en la aprobación del proyecto de modificación del Código Penal.

“A las mujeres, hombres y jóvenes de fe que integramos la Alianza Cristiana Dominicana nos preocupa que la clase política, con contadas excepciones, no se se decida finalmente a legislar a favor de la vida,  salud y dignidad de las mujeres, aprobando un Código Penal que incluya las tres causales”, declaró Gloria Ramos, vocera de la ACD.

En este sentido, demandaron de los diputados y las diputadas que en las nuevas discusiones de la presente legislatura se incluyan las tres causales, dando posibilidad a que las mujeres puedan decidir salvar sus vidas en tres condiciones muy específicas: cuando la vida de la mujer peligra, cuando el embarazo es producto de violación por un familiar o un particular o dada la inviabilidad del feto.

Alianza Cristiana recordó que el Estado dominicano es laico y aconfesional, por lo que la discusión del Código Penal no debe  contaminarse con creencias religiosas particulares

Como dijo Jesús en Lucas 20:25 “A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”, señaló Ramos, vocera.

Por último, invitaron a la ciudadanía interesada en conocer más sobre el tema a acercarse a las plataformas digitales de la Alianza Cristiana Dominicana.

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Iglesia y Patriarcado

Por: Susi Pola / susipola@gmail.com

La historiadora austríaca, Gerda Lerner, quien desarrollara su trabajo en los Estados Unidos en la década de los 80 y los 90, siendo reconocida ampliamente por sus investigaciones y publicaciones académicas a nivel mundial, en su obra, La creación del Patriarcado, en 1986, elabora como hipótesis de la aparición del patriarcado entre los años 3.100 a C. y 600 a.C. en Próximo Oriente.

Además, Lerner, analiza la desigualdad como una respuesta socio cultural basada en la capacidad reproductiva de las mujeres, señalando a la maternidad como el principal objetivo requerido de las mujeres en la cultura patriarcal que, castiga duramente a las mujeres que no son madres. Dice, además, cómo la división sexual de trabajo fue fundamentada en las diferencias biológicas y la sociedad de clases comenzó con la dominación masculina de las mujeres y evolucionó a la dominación de algunos hombres sobre los demás hombres y todas las mujeres.

Desde hace décadas las mujeres, mitad de la población, ha optado por unir esfuerzos y visibilizar esa violencia social, cultural, física y estructural que su colectivo sufre, con el objetivo de comprender, analizar y tratando de identificar el origen de esta opresión, la mayor injusticia social de la humanidad.

Lo cierto es que, históricamente, la desigualdad legal está estrechamente vinculada e la diferencia sexual, ya que esa diferencia entre hombres y mujeres, se concibió como la que tienen las mujeres con respecto a los hombres desde que estos tomaron el poder y se constituyeron en el sujeto y modelo de lo humano, excluyendo a las mujeres y estableciendo esta desigualdad también legal.

Y esta desigualdad, elimina la posibilidad de la autonomía de las mujeres sobre su propio cuerpo, una premisa que fundamenta el control del útero como órgano de la reproducción humana y, por lo tanto, señala la maternidad como primer objetivo femenino, excluyendo a la propia mujer, dueña de la fuente de vida, a poder decidir sobre sí misma.

En la República Dominicana, con una cultura profundamente patriarcal y conservadora, más en la dirigencia social y política que en el pueblo mismo, en estos momentos, estamos entrampados/as en un proceso de reforma al Código Penal prolongada desde hace cerca de 22 años, en el que, el aborto es totalmente penalizado, en consonancia con el imaginario señalado.

Los poderes de facto, abundantes en las débiles democracias como la nuestra, determinan que, quienes dicen representarnos sean en la realidad un fraude para interpretar las necesidades de la población, en este caso, la mitad de este país, permitiendo que un número preocupante de mujeres, de todas las edades, vean afectada su integridad física y emocional, en porcentajes significativos la propia vida, por no poder acceder al control de su cuerpo para abortar, aún en casos de necesidad extrema.

Sin embargo, las encuestas abiertas realizadas favorecen el aborto en determinadas circunstancias, concretamente, en caso de peligro de la mujer, si hay embarazo por violación o incesto y cuando hay malformaciones en el producto que lo hacen incompatible con la vida.

El atraso de una arraigada cultura sexista, fundamentada en el patriarcado, lleva a que, quienes legislan se dobleguen ante los poderes fácticos principalmente constituidos por las iglesias, agentes “empresariales” de las religiones que se benefician ampliamente del Estado y sus ganancias, incurriendo en grandes contradicciones con el espíritu de la propia filosofía que las sustenta.

Pero dentro de estas iglesias cristianas, afortunadamente, hay feligresía y personas consagradas que dedican su vida a los verdaderos valores de sus creencias. Como ejemplo, recordamos al obispo francés, Monseñor Jacques Gaillot, persona reconocida por su gran humildad, directo y sin grandes frases, entrevistado en abril de 2016.

Cuando se le preguntó a Mons. Gaillot, como consideraba la Iglesia Católica en la actualidad, dijo: “La iglesia nos ha enseñado que Dios ha querido traernos las desgracias, y así nos lleva a la resignación. Eso no es cristiano. La Iglesia hace intervenir a Dios para forzarnos a obedecer y no pensar. Muy pocos discursos sobre Dios me hablan de él, pero cuando alguien habla bien del ser humano, ese me dice mucho de Dios. La Institución sigue inamovible en su pedestal, lejos del pueblo y de Dios. Y de seguir así se convertirá en una secta, porque muchos están partiendo hacia otras religiones. La Iglesia vive una hemorragia […] La Iglesia debe cambiar, modernizarse, reconocer que las parejas tienen derecho a divorciarse y a usar el condón; que las mujeres puedan abortar; que hombres y mujeres puedan ser homosexuales y casarse; que las mujeres puedan llegar al sacerdocio y tener acceso a las esferas de decisión; se debe revisar la disciplina del celibato para que los sacerdotes puedan amar como cualquier otro ser humano, sin tener que vivir relaciones clandestinas, como delincuentes. […] La situación actual es malsana y destructora para los individuos y la Iglesia”.

Por eso, reiteramos que, como persona humana y con derechos fundamentales inalienables, la mujer decide, la sociedad respeta, el Estado garantiza y la Iglesia no interviene.

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Razones para la vida

Por: Susi Pola

El 5 de octubre de 2011, la "Coalición por los Derechos y la Vida de las Mujeres", conformada por 78 organizaciones diversas, presentó la conferencia “Por el derecho a la vida y salud de las mujeres”, con la ex ministra de Igualdad de España, Bibiana Aído, en el Auditorio Manuel del Cabral, Biblioteca Pedro Mir de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

A raíz de esa visita, el martes 11 de octubre de ese año, compartimos las cifras dadas por Aido entonces:

Los 20 millones de abortos inseguros realizados anualmente en el mundo, en países en desarrollo como el nuestro y representan enormes peligros para la vida de las mujeres, habiendo cerca de 47,000 muertes relacionadas a estos abortos inseguros y 5 millones de mujeres que sufren de alguna discapacidad y/o problemas de salud como consecuencia de complicaciones vinculadas a ellos. (WHO. Safe abortion: technical and policy guidance for health systems – 2nd ed. Malta: World Health Organization, 2012, pp. 17).

La falta de educación sexual y servicios de planificación familiar ocasiona que 16 millones de adolescentes de 15 a 19 años y 1 millón de niñas menores de 15 años den a luz cada año, la mayoría en países de ingresos bajos y medianos. Añadiendo las complicaciones durante el embarazo y el parto que son la segunda causa de muerte entre las adolescentes de 15 a 19 años en todo el mundo.

En América Latina y El Caribe, anualmente hay 3,700,000 abortos en condiciones de alto riesgo y la OMS estima que, en promedio, el 12 % de las muertes maternas en América Latina y el Caribe se deben a abortos inseguros (WHO. Unsafe Abortion: Global and Regional Estimates of the Incidence of Unsafe Abortion and Associated Mortality in 2008, sixth ed., Geneva: WHO, 2011)

En el caso de República Dominicana, por cada 100 mil nacimientos vivos, para 2016, morían 106 mujeres, muy por encima del promedio regional de 77 mujeres. Y decíamos que, ello en parte se debe al alto número de abortos clandestinos, estimados en 90,000 cada año y más del 13% de muertes maternas son causadas por abortos clandestinos practicados por manos inexpertas en condiciones de inseguridad, las que recaen sobre todo en mujeres pobres y jóvenes.

Los números no han bajado, al contrario, se mantuvieron en aumento a nivel regional, siendo la de Latinoamérica y El Caribe, una de las regiones con tasas muy altas de mortalidad materna.

El pasado 26 de enero, la Sociedad Dominicana de Medicina Perinatal, en rueda de prensa para esos fines, denunciaba que, la mortalidad materna y neonatal, aumentó en R. Dominicana, en más de 30 por ciento desde 2021, coincidiendo con la pandemia por COVID-19, lo que nos aleja como país de la meta de reducirla a menos de 70 casos por cada 100,000 nacidos/as vivos/as que plantean los Objetivos de Desarrollo Sostenible de cara al 2030.

Lo que se pueda hacer por bajar estas cifras nefastas en el país, debe ser un propósito de Estado y en ese sentido, el Congreso dominicano debe entender la necesidad de despenalizar el aborto por causales y una vez hecho eso, sacar ese tema del Código Penal y llevar los protocolos necesarios al sistema de salud nacional.

Las jerarquías de las iglesias dominicanas no tienen nada que decir ni mucho menos, presionar a quienes legislan, aunque se unan en su misoginia, irónicamente ignorando que, las mujeres, tenemos derecho cristiano a decidir de acuerdo a nuestra conciencia.

¡La mujer decide, la sociedad respeta, el Estado garantiza y la Iglesia no interviene!

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Católicos y evangélicos saludan no aprobación del Código Penal sin incluir las 3 causales

Santo Domingo. La Alianza Cristiana Dominicana (ACD) saludó este martes la decisión de la Cámara de Diputados de no aprobar el Código Penal y dejarlo sobre la mesa para la próxima legislatura.

Las personas católicas, bautistas, episcopales y de diversas tradiciones evangélicas, metodistas y pentecostales que conforman esta entidad señalaron que la decisión da una oportunidad para que la clase política se decida finalmente a legislar a favor de la vida y salud de las mujeres.

“Saludamos la decisión de los diputados y las diputadas, y demandamos que en las nuevas discusiones se incluyan las tres causales, dando posibilidad a que las mujeres puedan decidir salvar sus vidas en tres condiciones muy específicas: cuando la vida de la mujer peligra, cuando el embarazo es producto de violación por un familiar o un particular o dada la inviabilidad del feto.

Alianza Cristiana rechazó las declaraciones de las jerarquías de otras entidades cristianas evangélicas que creen que abogar por el respeto a los derechos humanos de mujeres y personas con orientación sexual distinta es defender la ideología de género, algo que no existe y carece de sustento científico.

El colectivo recordó que Dios es amor y que así queda retratado Jesús en los evangelios de Lucas, Mateo, Marcos y San Juan, por lo tanto, no es correcto refugiarse en el cristianismo para promover políticas públicas que legalicen la discriminación y el odio.

“Lo correcto es que la discusión del Código Penal no se contamine con creencias religiosas particulares porque creemos y defendemos la laicidad del Estado. Como dijo Jesús: A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”, señaló Gloria Ramos, vocera.

Por último, felicitaron a las mujeres y hombres que con su resistencia en campamentos y marchas han parado un Código Penal, al tiempo de invitar a los ciudadanos interesados en conocer más sobre el tema a acercarse a las plataformas digitales de la Alianza Cristiana Dominicana.

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Posición de las mujeres en el ministerio de Jesús

Por: Pedro M. Fernández

A menudo, cuando se leen los evangelios, se tiende a pensar que Jesús solo estaba rodeado de hombres que hacían todo el trabajo y ocupaban todas las posiciones. Por lo menos, eso es lo que nos ha hecho creer la tradición cristiana patriarcal. Pero cuando leemos cuidadosamente, nos damos cuenta de que, por ejemplo, la primera labor misionera fue realizada por la samaritana (Juan 4.5-42). La cual fue, según Juan, la primera en anunciar a Jesús en su pueblo y muchos creen a causa de ella. Y en este mismo punto, cabe resaltar que había un conflicto de cientos de años entre judíos y samaritanos y ella es la primera en romper el hielo en ese conflicto, haciendo de embajadora del evangelio y diplomática de la paz entre estas regiones.

Del mismo modo, tenemos a María Magdalena (Lucas 24.9-10; Juan 20.17-18), la cual fue la primera persona en hacer la labor apostólica siendo enviada por el mismo Jesús como portavoz de la resurrección. Es interesante que, según Lucas y Juan, no es un hombre el primero en ser enviado a dar testimonio de la resurrección, sino una mujer. Ante su labor apostólica se nos presenta la actitud incrédula de los hombres que, en un primer momento, no creen en que haya ocurrido la resurrección.

También tenemos el caso de María, la hermana de Marta (Lucas 10.38-42). La cual hace que Marta de moleste, porque mientras Marta se afanaba con los quehaceres de la casa y apelaba a que ese era el lugar de la mujer, María se sentaba a los pies de Jesús como uno de sus discípulos.

Estos tres ejemplos nos muestran que en el movimiento de Jesús las mujeres ejercieron todos los ministerios que luego, por siglos, fueron destinados solo a los hombres. Tenemos mujeres discípulas, apóstolas, misioneras, entre otras. Esto nos deja bien claro, como puede observarse a lo largo de todo el ministerio de Jesús que las mujeres tenían las mismas posiciones que los hombres, solo que muchas veces no nos percatamos de ello al leer los evangelios, porque los leemos bajo los parámetros de la interpretación heredada del patriarcado.

Todo lo anterior, deja claro que en Jesús las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres para ejercer liderazgo eclesiástico. Sin embargo, lamentablemente, todavía en la mayoría de las tradiciones cristianas la mujer es relegada a un plano secundario con respecto del hombre. Y aun en las tradiciones en las que las mujeres tienen mayor participación, siempre las posiciones más elevadas las dirigen hombres y el número de mujeres en posiciones hegemónicas no se compara a la de los hombres. Por lo cual, se hace necesario un cambio en nuestra visión y praxis del liderazgo de la mujer en las iglesias.

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Mujeres que acompañaban a Jesús

Por: Pedro L. Fernández

Es común pensar que Jesús estaba acompañado solo por doce hombres, esto es lo que los escritores bíblicos parecen mostrarnos. Sin embargo, hay varios textos que dicen, incluso con nombres, que había mujeres que iban acompañando a Jesús. Uno de ellos es Lucas que, en su capítulo 8.1-3, literalmente dice:

“Y poco después, Él comenzó a recorrer las ciudades y aldeas, proclamando y anunciando las buenas nuevas del reino de Dios; con Él iban los doce, y también algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, y Juana, mujer de Chuza, mayordomo de Herodes, y Susana, y muchas otras que de sus bienes personales contribuían al sostenimiento de ellos.

En este texto hay por lo menos cuatro aspectos que resulta interesante señalar. Lo primero es que el escritor dice que Jesús comenzó a recorrer todas las ciudades y aldeas. Esto es importante señalarlo, pues nos indica que las mujeres que, después se dirá que lo acompañaban, no es porque fueron con él a un único lugar en específico, sino porque iban en todo su recorrido con él.

Lo segundo que dice el escritor es que los doce lo acompañaban, refiriéndose a los discípulos. En este caso no se refiere a otros hombres lo acompañaran sino únicamente sus doce discípulos.

Luego, igual que como resalta lo de los doce, dice que también algunas mujeres le acompañaban. Menciona los nombres de tres y añade: y muchas otras… lo cual nos deja claro que podría haber similar numero de mujeres que de hombres acompañando a Jesús en su itinerario.

Lo ultimo que cabe resaltar del texto es que, contrario a lo que se pudiera esperar, sobre todo de una sociedad como aquella en la que solo el hombre tenía el acceso a lo económico, eran las mujeres la que proveían de sus bienes para el sostenimiento de todos y todas en el recorrido.

Es interesante observar el nivel de compromiso de las mujeres con el ministerio de Jesús, las cuales no solo lo acompañaban, sino que también sostenían el ministerio económicamente. Sin embargo, estas cosas muchas veces son silenciadas por un cristianismo que se ha centrado históricamente en la figura del hombre.

Cuando observamos las iglesias, tanto en el devenir histórico del cristianismo como en su realidad actual, las mujeres siempre han sido las que han llevado y aun llevan a cabo muchas de las actividades que sostienen a las iglesias, comenzando por su compromiso y asistencia. Aunque, en el mayor de los casos, no sean las que ocupen los puestos principales de liderazgo. Y si las mujeres acompañaron a Jesús en igualdad con los hombres, igual derecho tienen ante Dios. Por lo que sus derechos deben ser respetados.

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Alianza Cristiana Dominicana reitera llamado a Abinader para que cumpla promesa sobre tres causales

Santo Domingo. Miércoles, 24 de noviembre de 2021. La Alianza Cristiana Dominicana (ACD), reiteró este miércoles el llamado al presidente, Luis Abinader, para que cumpla con su promesa de campaña de despenalizar la interrupción voluntaria del embarazo en sus tres causales en el país. Los miembros del organismo rechazaron que el Senado de la República volviera a aprobar la modificación del Código Penal Dominicano sin que la pieza contenga este punto, que fue un compromiso de campaña. 

Los representantes de la ACD condenaron que en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer las féminas de la República Dominicana sigan siendo víctimas de esta problemática, y que en esta ocasión sea el mismo Estado que promueva, a través de uno sus poderes, el desconocimiento de sus derechos.

Asimismo, pidieron a los legisladores de la Cámara de Diputados no aprobar la modificación del Código Penal sancionada en el Hemiciclo del Senado recientemente y que deberán conocer en los próximos días, especialmente a los representantes del Partido Revolucionario Moderno (PRM), quienes también se comprometieron en la pasada campaña electoral con la aprobación de la interrupción del embarazo.

“Como mujeres de fe pensamos que las tres causales no deben ser vistas como una lucha entre conservadores y progresistas, sino como una necesidad que impone el Estado en cuestiones de Salud Pública y de la dignidad de las personas”, establece la ACD en un comunicado.

Además, recordaron que la discusión no se debe limitar a una perspectiva religiosa, ya que no hay fundamentos bíblicos o teológicos que establezcan claramente un rechazo al aborto. Asimismo, recordaron que las decisiones del Gobierno deben tomarse al margen de cualquier creencia religiosa por la naturaleza del Estado.

Por último, invitaron a los ciudadanos interesados en conocer más sobre el tema a acercarse a las plataformas digitales de la Alianza Cristiana Dominicana.

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Aborto y libertad de conciencia

Por: Susi Pola

Soy feminista, bautizada católica y practicante, de una familia creyente, ex alumna del Instituto de María Auxiliadora, IMA, en la Patagonia Argentina, donde cursé todos mis estudios primarios y secundarios, vividos en el ambiente salesiano que inspiraron mi sensibilidad social y me formaron para una conciencia propia capaz de decidir entre el bien y el mal.

Esa educación y mi familia primaria, fueron determinantes para ser capaz de entender y valorar el libre albedrío como la facultad que tenemos de querer o no querer, y como la libertad de decisión personal, eje de la vida. La conciencia guía todas nuestras actuaciones, por eso la importancia de formarla para la libertad que, como decía León XIII, es "el bien más noble de la naturaleza, propia solamente de los seres inteligentes, que da al hombre (y a la mujer) la dignidad de estar "en manos de su propia decisión" y de tener la potestad de sus acciones". (León XIII, Libertas Praestantissimum, DS 3245; CE 63/1; DP-II 225/). Además, en la tradición católica la libertad de conciencia es un principio fundamental de la dignidad humana y uno de los documentos del Vaticano II, Gaudium et Spes (Gozo y esperanza), dice entre otras cosas, que la decisión del número de hijos "depende del juicio de los padres".

Creo en la necesidad de despenalizar el aborto por eximentes, tal como se apuntó en las observaciones realizadas a la modificación del Código Penal a finales de 2014 y 2015, precisamente por ser católica, por creer en la posibilidad primaria de las personas para determinar sus propias acciones. Aquellas mujeres con un embarazo y en riesgo de muerte, o víctimas de violación -a veces por su propio padre-, o cuando llevan en su vientre un producto invivible, que quieran seguir su gestación, tendrán el respeto a su decisión.

Sin embargo, lo que no me parece ético ni moral, y sí violento y contra todos los principios cristianos, es imponer arbitrariamente la obligación de morir, física y emocionalmente a todas las mujeres que se encuentren en ese trance, sin considerar el derecho cristiano a su propia decisión. 

Dentro de la Iglesia Católica, teólogos y teólogas, así como buena parte de la feligresía creemos en una fe liberadora y respetuosa, que alienta a la humanidad oprimida -y las mujeres lo somos- con la que se puede entender a Jesús de Nazaret y a una iglesia de los y las pobres, bastante alejada de Roma por mucho tiempo.

Por ser creyente, sé que las leyes que prohíben totalmente el aborto, atentan contra la libertad de conciencia de las personas.

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Congresistas y sus compromisos

Por: Susi Pola

Publicado el martes 6 de enero de 2018 en El Nacional

Los deberes y derechos de congresistas son señalados por la Constitución, las leyes y el Reglamento de cada cámara, que son la guía para desarrollar sus atribuciones, pautadas por la Carta Magna, es decir que, nadie puede inventar por ahí.

Precisamente, como primeros deberes, están los de conocer y cumplir lo que dicen la Constitución, las leyes y sus reglamentos para ejercer la representación del pueblo dominicano, por eso sorprenden declaraciones de algunas personas "representantes". Diputados, diputadas, senadores y senadoras, han de tener mucho cuidado en la encarnación de sus roles, porque la sensación que se tiene de ellos y ellas, no se corresponde con el deber señalado formalmente.

En general, con la ciudadanía de las mujeres, hay una falta de inclusión dentro de su repertorio y no saben que las necesidades de las mujeres no son las mismas de los hombres. Hombres y mujeres tenemos menesteres diferentes, por lo tanto, hay que aplicarse necesariamente para ejercer la democracia con toda la ciudadanía, mitad unos y mitad otras, que tenemos el derecho a una igualdad en la diferencia.

En los anuncios de la reforma al Código Penal, cuando se habla de la despenalización por causales del aborto, por ejemplo, congresistas mencionan "negociar" y "ceder", refiriéndose a las mujeres organizadas e independientes que las reclaman, y a las iglesias que las rechazan. Pero se trata de derechos humanos que tienen la condición de: irrenunciables y nadie los puede arrebatar; inalienables porque pertenecen a cada persona, hombre o mujer, de manera individual y no se pueden ceder ni traspasar; innegociables ya que, todos y cada uno de ello son importantes, y no se puede negociar el incumplimiento de ninguno por ninguna causa.

Otro ejemplo es el de las personas que, desde su curul, dicen que no pueden considerar nuestros derechos porque "tienen un compromiso personal" con tal o cual obispo que ya la visitó y comprometió. O también, que "personalmente" no son pro aborto. Como si "representar" a la ciudadanía fuera algo personal. ¡Cuando se representa, importan los derechos de quienes son representados y representadas, no las creencias de quien representa! O cuando dicen, "hay que buscar un bajadero"; o sobre la presión de la iglesia: "no me puedo suicidar políticamente"; o "todavía no es el momento". Todos ejemplos deplorables, que son la mala práctica ejercida que determina decisiones totalmente antidemocráticas.

Definitivamente, las dominicanas no debemos aceptar que nos negocien más los partidos políticos de este país, a través de un Estado que está obligado constitucionalmente a respetar nuestra dignidad y a protegerla. ¡Digamos basta ya!

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Alianza Cristiana pide al Senado no aprobar en segunda lectura el Código Penal sin las causales

La Alianza Cristiana Dominicana (ACD) pidió al Senado no aprobar en segunda lectura el Código Penal sin incluir las causales que despenalicen la interrupción del embarazo cuando la vida de la mujer peligra, cuando el embarazo es producto de violación por un familiar o un particular o dada la inviabilidad del feto.

La entidad, integrada por personas católicas, bautistas, episcopales, diversas tradiciones evangélicas, metodistas y pentecostales, dijo que a cada senador, según informó el presidente del Senado, Eduardo Estrella, le fue remitido vía correo una copia del proyecto de Código Penal para su estudio y análisis, previo a la lectura íntegra de la iniciativa, por lo que  aún están a tiempo de legislar a favor de los derechos, la salud y la dignidad de las mujeres y niñas dominicanas e incluir en el Código Penal las tres causales.

“El Código fue aprobado en primera lectura, pero es posible abrir un espacio nuevo para análisis y conocimiento de observaciones y las hay, porque hay un informe disidente, autoría de varios congresistas, con distintos puntos, incluyendo la solicitud formal para que se incluyan las tres causales”, señaló Manuela Vargas, vocera de la ACD.

En ese sentido, Alianza Cristiana explicó que el Senado puede y debe acoger las observaciones que contiene el informe disidente presentado por un grupo de congresistas contemplando la despenalización en esas circunstancias.  

Explicaron que la discusión  debe darse por cerrada debido a que esta penalización absoluta implica una negación a las mujeres del derecho a la vida, a la salud y a la dignidad que están contemplados en la Constitución dominicana.

Señalaron que se viola el mensaje de amor y vida establecidos en el evangelio y que personificó Jesús a través de un trato digno y amoroso a las mujeres, según cuentan los evangelios de Lucas, Mateo, Marcos y San Juan (Marcos 5.21-43; Lucas 7.36-50; Juan 8.1-11, entre otros).

“Luis Abinader y el Partido Revolucionario Moderno (PRM) prometieron las causales en campaña y la Encuesta Nacional sobre Aborto reveló que el 79% de las y los católicos, no de las cúpulas, consultados estuvo de acuerdo con la causal vida o salud, el 76% con la causal inviabilidad y 66% con la causal violación o incesto.

La volvió a explicar que el aborto no es un pecado y que la Biblia no condena este tema, por lo que no hay ninguna forma objetiva bíblica o teológicamente de probar que el aborto en estas tres causales sea condenado por Dios, y tampoco debería penalizarse legalmente. 

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